Mostrando las entradas con la etiqueta Mauricio Kartun. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mauricio Kartun. Mostrar todas las entradas

Entrevista a Mauricio Kartun


-FanziNNombre, número 13, año II, octubre de 2016-


El arte sigue siendo el lugar a través del cual
el hombre se puede pensar”

Por Leopo De Sarro y Mariana Cerrillo

                        foto: Sergio Parrella

Director, dramaturgo y docente. Creador de la Carrera de Dramaturgia de la Escuela de Arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires y docente universitario. Su obra, que entre adaptaciones y escrituras originales cuenta con más de 30 piezas, como Chau Misterix, Pericones, El partener y El niño Argentino, entre otras, ha sido multipremiada y reconocida por el público y la crítica. Terrenal lleva tres años en cartel y ha sido distinguida con los Premios ACE a la Mejor Obra Argentina y al Mejor Actor, y Trinidad Guevara al Mejor Autor, entre otros. Reconocido con el Profesorado Honoris Causa en 2014 por la UBA, ha formado a muchos de los más destacados creadores y teatristas argentinos contemporáneos. Dictó innumerables talleres y seminarios en Argentina, España y diversos países de Latinoamérica, y es una figura fundamental en el quehacer y el pensar del Teatro Argentino.

¿Qué te impulsa a hacer teatro?
Son muchas cosas. En principio tendría que ir desmontando energías, si vos me preguntás, yo diría: Tal vez, la principal sea la inercia, el propio seguir algo que está funcionando y que es parte placentera de su vida. Ahora, si yo voy para atrás y me pregunto cómo se creó esa inercia, atrás de eso uno podría pensar en la posibilidad convencional y social del oficio. Si uno tiene un oficio trabaja de eso, ese oficio de alguna manera te pone en un lugar de relación con todo el resto de la sociedad, es una función pero además te pagan por eso. Pero si yo voy más atrás todavía, inevitablemente todo lo que uno hace en la vida, además de tener necesidad tiene deseo. Si yo voy para atrás lo que me encuentro es la energía básica. La energía básica es el deseo comunicador. Todos los que tenemos una actividad artística, en realidad, tenemos lo mismo: tenemos una necesidad expresiva. Uno lo dice así y suena como algo convencional, como frase hecha, pero eso es algo absolutamente concreto, y manifiesto y sólido. Cuando uno descubre que a través del arte uno cobra una voz a través de la cual uno se entiende a uno mismo, entiende el mundo y se vincula con el otro a través de una manera masiva, ya no en la convención tradicional de “uno habla con alguien”, sino en la convención “uno habla con muchos”, aparece una energía humana ancestral que es justamente esta: la energía de la expresión, de la comunicación. Entonces, en ese orden, yo diría que detrás de todo, el deseo, que es comunicacional, luego necesidad, que es la profesión, y más acá, el propio fluir, el hecho de haber encontrado algo que se hace a sí mismo y que uno sabe cómo hacerlo y que entra en una especie de bola de nieve que de alguna manera crece sola.